Salí a la calle sin destino, sin programar, sin prisa por llegar y con rumbo desconocido, la intención era desconectar, dejar de pensar un rato, centrarme en los descubrimientos que depararía la tarde, una aventura para alguien a quien le gusta ir con rumbo fijo, con todo programado.
Caminé sin prisa, mirando los edificios históricos, entré en una iglesia, unas personas encantadoras contarán la historia de las tumbas, quiénes habían estado en ellas y a qué se dedicaban. Mi siguiente destino fue un parque precioso que aún no conocía, los pensamientos intrusos quisieron volver, pero como dijo Fromm tenemos que respirar y centrarnos en lo que estamos viendo, disfrutar el instante, sentirlo y salir del bucle, era una tarde de nuevas percepciones, disfrutar sin mirar el contador de pasos, la hora o maps.
Así seguía, cuando me entró hambre, hacía un buen rato que caminaba descubriendo cosas y empezaba a notar, pensé en volver a casa, pero oye era una tarde de novedades, ¿no? Me convencí, me senté en una terraza sola por primera vez, lo novedoso no era estar sola en un lugar, estaba acostumbrada, era sentarme en la terraza, prefiero estar dentro, pero era un día de hallazgos y no pensar.
Pedí un iced lavanda y croissant, azúcar a tope. ¡Qué no pienses!
Me sentía relajada, miraba a la gente caminando, el cielo cambiando a anaranjado, la tarde era amena, cálida, distinta, ¿Es eso lo que se siente al no tener prisa?
Estaba allí existiendo sin más cuando unas carcajadas en la mesa contigua me devolvieron a la realidad, era contagiante la alegría, entonces una de ellas dijo: gracias por llegar a mi vida. Hasta mi alma se sintió calentita, me sentí feliz por ellas que habían saciado este otro hambre que nos merodea, el hambre de encontrar a alguien que agradezca que llegues a su vida, saberse especial, apreciado, querido, valorado. Ese hambre de conexión.
Ojalá un día alguien os diga de forma genuina, mágica e inolvidable: gracias por llegar a mi vida…y alegre la tarde a una desconocida que quería vivir momentos novedosos y ganó un recuerdo memorable.
Isabel Silva
Este #relatosHambre participa en la convocatoria de febrero de @divagacionistas

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