lunes, 27 de mayo de 2024

Un algo...


Quiero volver a los resquicios de nuestro pasado, al momento exacto que te vi por primera vez, a tus ojos, a tus brazos, al primer beso y a la sensación de flotar en el aire, a la mirada ávida, dos piezas de un puzzle que se completa a la perfección, el equilibrio perfecto, el yin yang, ese instante desacostumbrado en que supe que nadie y nada sería igual, había encontrado el piñón que encajaba con mi engranaje, que lo movía y lo hacia funcionar. Volvería mil veces a este momento, buscaría cualquier pretexto que me llevará allí, a sentir mi corazón a mil y explotando de emoción, quería volver a encender las luces del atardecer todos los días de nuestras vidas juntos.

Y espero que en un lugar recóndito de tu razón, tú también sueñes conmigo y quiera volver allí… Que rasguñes cuentos imperfectos donde somos los protagonistas, vencemos las complicaciones, somos cómplices y compañeros derribando torres, volando entre nubes grises y cambiando al tocarlas.


Anhelo que en un momento imprevisto, en un aleteo de tus pensamientos me recuerdes y me eches de menos, que oigas mi nombre y lo repitas al viento para ver si él me acaricia, me despeina y me besa dulcemente en la frente.

Ansio que encuentres una grieta, un algo, como hablar del mar, de las ganas de sentir las olas, de tocar la arena, mirar ese beso pausado, a veces ansioso y otras veces casi imperceptible del agua a la arena, un pretexto, una palabra, una razón para romper el silencio. 


En lo más insólito de mi alma sigues coexistiendo, mi corazón reniega a tachar tus recuerdos, a desdibujar tu sonrisa y tu mirada llena de intención, en lo más recóndito de mi ser aún vives, y seguiremos caminando en mi isla, hablando de todo y de nada, dando sentido a los colores soñados, escribiendo una página, un capítulo, una línea a la vez de un nuevo libro. 



Isabel Silva


Este #relatosResquicios participa en la convocatoria de mayo de @divagacionistas

lunes, 29 de abril de 2024

¿Te acuerdas de la última vez que te rocé?



¿Te acuerdas de la última vez que te rocé? ¿Te acuerdas de que huiste varias veces, y casi no pude alcanzarte? 


Estás veces que conseguiste alejarme, percibiste que te iba a rozar, sentías el soplo suave de mis dedos casi tocando tu pelo y de un plumazo me enviaste lejos de ti.

Pero, ¿te acuerdas de la última vez?

Ibas a dormir, estabas tan tranquila y no me viste llegar, te acaricié con la nostalgia, solo un pequeño impulso, un recuerdo escondido en la frase del libro que leías, quedé allí esperando el momento de asomarme, no te gusta cuando me acerco mucho, me evitas, me atrapas en tinta y papel en blanco o en las publicaciones anónimas donde nadie te compadece, ni saben de mi, pero la última vez estabas demasiado frágil para huir de mi roce.

Susurré la frase en tu oído, acaricié tu pelo con suavidad, deslice mis dedos por tu rostro, sentiste como iba acercándome, te envolviendo con mis nieblas, te llevando donde no quieres ir, siempre me apartas de malas maneras, eres más fuerte que yo, pero ese día, ah ese día… 

Me abracé a ti, susurré una vez más en tu oído, sentiste mi aliento en tu rostro, intentaste huir pero fue tardé, otro recuerdo, otra ventana abierta y me dejaste entrar, toqué con mis dedos la primera lágrima y otra y otra, está vez fuiste mía, no fuiste tan rápida como otra veces, no conseguiste encerrarme en una fría hoja de papel, en un post escondido que nadie va a leer, en las sombras y el anonimato. 

Está vez no pudiste decirme vete Tristeza, no quiero tus tonos grises aquí, te aprisiono en tinta, y te hago desaparecer, está vez fuiste mía, te rocé suavemente y quedé contigo hasta que tú adormecerá.  


Este #relatoRoce participa en la convocatoria de abril de @divagacionistas 

lunes, 25 de marzo de 2024

Quiero desaparecer y no volver… 


Llega un momento que lo único que quieres es desaparecer, dejar de existir y no volver a hacerte viva.

Me explico: Dentro de ti, en lo más profundo de tu ser sigue vivo el amor, no entiendes, ni sabes porque después  de ser desahuciado sigue respirando, resistente y nítido, ¿porqué? te preguntas una y mil veces.

Entonces quieres desaparecer, intentas ahogar el amor que grita en tu corazón, que late pausado y que mira a dos caminos: En uno sabes lo que es mejor y más prudente, apartarse y seguir adelante, con diplomacia. En el otro nos arrastra la corriente, cada latido grita amor, es como casi ahogarse en el mar y seguir volviendo allí una y otra vez por la fascinación que sientes, quieres volver a las olas, al olor en tu piel y a oír sus sonidos mismo entendiendo que te puedes ahogar.

Había sentido ganas de desaparecer una vez, el dolor fue tan fuerte, tan devastador que tardé un buen tiempo en volver allí a releer, pero en vez de apartarme y ponerme a salvo entré de lleno en el ojo del huracán, me dejé arrastrar por las circunstancias y la diplomacia. Ahora es diferente, quiero desaparecer en silencio, sin dejar vestigios de mi existencia, salir sin hacerme notar, ya no me pregunto qué voy a hacer con todo el amor que aún siento, ni intento entender por qué aún late despacio y otras veces desesperado, acepto con cariño que vives en mi, conservaré nuestros recuerdos bien resguardado y cuando Morfeo te abra las puerta de mi sueños despertaré con nostalgia, querré escribirte, abriré el email y trazaré las palabras, puede que alguna lágrima resbale melancólica y dolida, abriré el cajón de los recuerdos, los miraré y acariciaré con suavidad, soñaré un rato despierta y te seguiré amando en silencio, desapareciendo un poco más, desdibujando líneas, amontonando en borradores mensajes que no leerás y que me ayudarán a aliviar mi añoranza y mi necesidad de hablar contigo, porque seguiré teniendo grabado a fuego tus palabras.

Desaparecer. Quiero desaparecer y no volver… mismo con el corazón loco de amor, desaparecer, no volver a hacerme viva y adentrarme en la niebla, pero seguiré soñando contigo, dormida y despierta.


Este #relatosDesaparecer participa en la convocatoria de marzo de @divagacionistas 





lunes, 29 de enero de 2024

La esencia de un poeta

La esencia de las palabras es su poder. Como te hacen sentir al leerlas, al escucharlas o escribirlas, cuando eres el receptor o el mensajero, en cualquiera circunstancia sientes su esencia, su poder.

Bien escritas y estilizadas son capaces de enamorar, de herir, de hacer que sientas que eres la esencia inspiradora que las motiva, hacen que creas que eres única, musa y dueña de cada una de ellas, eres la llave que abre las puertas de la imaginación, de la sensibilidad de cada verso, eres el encanto y la esencia lírica, dramática, épica de su razón.


Piensas que eres la musicalidad en cada sílaba, la unión de cada letra para formar las palabras perfectas, sensibles, dulces, exclusivas, crees ser la fuente de toda la inspiración, palabras escritas solo para ti, señora de sueños soñados despierto, y de la rima de un poeta que poseía las llaves para abrir las puertas infranqueables de tu corazón, con un trazo fino dibujaba los sueños, coloreaba la habitación con palabras de colores preciosos, hechas con esmero para un corazón revestido en una armadura, la belleza de saber cómo armonizar y dedicar la frase correcta, y las creí.


Creí las palabras de un poeta que me humedecieron como el rocío, me encendieron con sus llamas y se disiparon en la brisa, y no las quiero encontrar en otros ojos, ni en otros pensamientos, ni en otros sueños, ni en ningún otro color.



Participo con este #RelatoEsencia en la convocatoria de enero de #Divagacionistas #Esencia

lunes, 25 de septiembre de 2023

Sobreviviendo en una canción



Estoy sobreviviendo en una canción.


A veces pasa, encuentro una canción que es perfecta para el momento que estoy viviendo, unas duelen y otras hacen que mi alma se reconforte, otras animan y otras tantas son nostálgicas, me llevan a un bucle de morriña, sueños y deseos por cumplir.

Sobrevivo en esta canción desde el verano, es perfecta para decir lo que quiero y siento sin tener que escribirte, la comparto para que sepas que quiero volver a cuando estábamos bien, a cuando te enviaba canciones para oír juntos, para cuando te quería decir algo sin palabras: siente la música, no atiendas a la letra, solo siente la música y luego me cuentas tus sensaciones.

La estoy oyendo en bucle, cada palabra es lo que quería decir, cada estrofa es una declaración de intenciones en esta canción de amor, y ahí sobrevivo queriendo que volvamos a cuando estábamos bien, a cuando compartíamos y completábamos nuestros pensamientos, cuando éramos tú y yo, quiero volver a bailar de nuevo a nuestro ritmo, sentir cada melodía, vibrar los dos en sintonía, sentir cada nota, ser música y letra, sincronizados en cada nota.

Quiero volver a este tiempo en que nosotros solíamos estar juntos, en este lugar donde me sentía segura, donde solía ser yo sin armadura, donde solía ser real, volver a mis atardeceres contigo, sin sueños ni ataduras, sin miedos y recelos, quiero ser y estar en nuestra melodía armoniosa.

Sobrevivo en esta canción, en las palabras que quiero decir, en el mensaje en borradores donde ella está como un himno a la reconciliación, quiero volver a cuando estábamos bien, a cuando te podía decir algo sin problema, a este abrazo que no sabía que quería y que necesitaba y quiero seguir allí por siempre, sobrevivo en las palabras, y quién sabe así de repente me escuchas y volvemos a bailar a este ritmo que conocemos.

Por ahora voy sobreviviendo de canción en canción...



Participo con este #RelatoSobrevivir en la convocatoria de septiembre de #Divagacionistas #Sobrevivir

lunes, 24 de abril de 2023

La magia de las primeras veces

 La magia de las primeras veces, esta sensación que te calienta por dentro, transforma una suposición en una certeza, aclara dudas y te hacen tomar decisiones a veces inesperadas.

La primera vez que te ves atrapada en una sonrisa después que llegas al cielo, desciendes del extásis, miras a unos ojos que te sonríe, dos sonrisas que se besan y allí querias seguir, en ese momento lleno de magia, con el alma alborotada y el corazón repleto de incertezas y amor.

Sentir la magia reconfortante de un abrazo que no esperas, que te aprieten bien fuerte, respirar tranquila en aquel abrazo inesperado y te sientes en casa, como si estuvieras destinada a este abrazo, que parece infinito, entonces lo aprietas aún más,  sin querer que ese abrazo acabe, que la magia del momento no se desvanezca, que dure por siempre y que este abrazo que parece tuyo, hecho a medida para ti jamás te falte, que puedas estar en él siempre que te apetezca.

La magia de las primeras veces, donde los sueños imposibles se hacen realidad, donde atesoras estas primeras veces con cariño porque en algunos casos, será la primera y última vez de un beso, de una sonrisa y de un abrazo que jamás te han pertenecido.



Participo con este #relatosMagia en la convocatoria de abril de #Divagacionistas #Magia

sábado, 25 de febrero de 2023

PROHIBIDO EL PASO

 

La ilusión es esta cosa que te hace soñar despierta, abre las puertas de par en par a los deseos, te hace pensar que los sueños pueden tener un color rosa, ni que sea rosa pálido, pero rosa, no es pensar en un "felices para siempre" y sí en un "¿y sí?".

La ilusión te hace pensar que este sueño a medio soñar puede ser vivido en el mundo real sin daño colateral, que estos planes y deseos que has vivido en una realidad virtual, una especie de Matrix personal sería perfecto en la vida real, que los colores con los que pintamos ¿nuestra? habitación de los sueños y deseos compartidos seguiría allí, intactos, tendríamos miedo y recelo, pero seguiría con sus mismos colores.

Las ilusiones, elevan los sueños a un nivel muy alto, no es que no veas la realidad, pero piensas que "pueden" ser compartidos por más que os sean im(posibles) o imperfectos, piensas que sentía la misma ilusión que tú, piensas que también quería salir de Matrix y vivir una noche, un momento o un suspiro, piensas que también quería salir de nuestra habitación segura y de colorines, salir a probar, a disfrutar y vivir sabiendo que después cada uno volvería a su realidad, y que nos quedaría Matrix por si un día nos apetecía soñar juntos.

Fue preferible para ti romper la ilusión, hacerla añicos, añicos muy pequeños para no recomponerla, abrir una herida incurable, no como las otras veces, heridas superficiales, esta vez debería ser mortal, profunda y dolorosa, a sangre fría, mirando a los ojos para no dejar espacio a la duda, para que no sobreviviera, abriendo una herida tan profunda, dejando un recuerdo tan doloroso que no pensará jamás en volver, que quisiera salir corriendo, para lejos, muy lejos. 

Ahora no tengo ilusión que ofrecer, estoy en un rincón oscuro con un cartel que dice: PROHIBIDO EL PASO.












Convocatoria Divagacionistas Ilusión

lunes, 21 de diciembre de 2020

Te hice mi hogar

 

Hogar es este lugar al que quieres volver todos los días por sentirte seguro, donde eres feliz, sientes tranquilidad, eres tú misma con aciertos y defectos, te desmelenas, ríes a carcajadas, confiesas tus miedos y tus sueños más íntimos.

Te hice mi hogar, sin percibir. Sin pensarlo te puse en mi atardecer, lentamente. Día a día te fuiste convirtiendo en mi hogar, contigo los días eran más cálidos más vibrantes, renací contigo, me convertí en una persona más segura, era feliz, los cambios se notaban en mi ánimo y en como afrontaba la vida, hiciste creerás en mí, en mi potencial como persona y en la mujer que estaba dormida y olvidada, con los sueños justos.

Te hice hogar sin saber qué era así. Compartíamos un espacio solo nuestro, con nuestros colores, tan cálido y acogedor, mi hogar, el lugar donde quería estar por siempre jamás, a tu lado, en los atardeceres donde antes me encantaba estar en soledad, donde había planificado a largo plazo jamás poner a nadie allí.

Pero llegaste tú y te vi en mi atardecer, el sol nos acariciando y despendiendo el día, encontrarme en tus ojos, y perderme en tu sonrisa, abrazarte muy fuerte y que fuera así hasta el último día de mi vida.

Aún sigues en mi atardecer, aún sigo compartiéndolo contigo, mismo sabiendo que no estás, he dejado de querer echarte de allí, duele cada vez que intento que te vayas, aun te escribo cuando te echo de menos, la añoranza es fuerte o cuando Morfeo te abre la puerta a mis sueños y te invita a entrar, despierto con una sonrisa en los labios que se pierde, entonces escribo, alguna vez acabo enviando el mensaje, otras muchas se quedan en borradores.

Te imaginas inmune a las flechas de Cupido, no te volverás a enamorar, abrazas la soledad, que parece el mejor lugar para esconderte, hasta que encuentras tu hogar, la persona adonde volverías cada día, cada segundo de tu vida, el lugar donde eres tú misma sin disfraces, con tus debilidades y donde tus victorias tiene otro sabor, confías y eres cómplice, te enamora, las palabras que se completan en una sinfonía perfecta, eres mi hogar, el lugar donde quería estar ahora mismo, sentido tu corazón y tu calor, decirte que te quiero por siempre jamás, que eres tú y solo tú a quién quiero en mi atardece.


Isabel Silva





Este #relatosHogar participa en la convocatoria de diciembre de @Divagacionistas

lunes, 30 de marzo de 2020

La distancia del amor

Te echo de menos...

Llevo días pensando en hablarte, en escribirte para saber de ti y me limito a releer viejos mensajes y a mirar tus fotos para aliviar mi tristeza.


Voy resistiendo a mis ganas de decirte que ahora te necesito más que nunca, necesito un "Hola, que tal?" tan olvidado por ti, necesito decirte que te echo de menos, que pienso en nosotros todos los días y que ahora mismo quería estar contigo y que eres tú a quién quiero abrazar y besar cuando todo vuelva a la normalidad, estar y ser contigo y que fuera así por toda la vida.


Me limito a soñar despierta y amarte desde la distancia, intentando no abrir las heridas de mi corazón. Amar sabes, también es dejar el otro libre de tu amor, libre de mi por si un día descubres que tú también me quieres y que la vida es mejor conmigo a tu lado, mismo que no sea fácil, la vida se hace más dulce y leve conmigo y que yo también soy tu sueño (im)posible.


Por ahora me limito a echarte de menos, a extrañarte y escribirte cuando la añoranza es insoportable, como cuando encontré aquel libro y quería compartirlo contigo. Me limito y dejo los mensajes en borradores, he leído en algún lugar que para que las heridas se cicatricen del todo necesitas hablar desde tu corazón, mismo sabiendo que la otra persona no te puede leer, limitarme los mensajes, los "te quieros" atrapados en la garganta, las ganas de invitarte a acercarnos al mar lentamente, sentir las olas en nuestra piel y dejar que la brisa del mar sea testigo de nuestro amor, llevarte a mi atardecer perfecto, mirarnos a los ojos como la primera vez que nos vimos, besarte la sonrisa y que fuera así por siempre jamás.  


Estoy entre la aceptación y la tristeza, alterno entre las dos fases. As veces una lágrima resbala cuando un recuerdo tuyo me asalta en algún momento, cuando mis ganas de hablarte son más fuertes que me cordura, entonces miro la hoja en blanco, la lleno de letras y la envío directa a borradores, si me echarás de menos...  


Poco a poco voy volviendo a mi atardecer solitario, voy aprendiendo otra vez a aceptar la soledad que un día fue mi refugio.



Isabel Silva
Convocatoria Divagacionistas




lunes, 24 de junio de 2019

Cambiando viejas sensaciones...


Es hora de dejar todos los viejos recuerdos a un lado, renovar los sueños y hacer espacio en el armario para nuevas esperanzas.

Momento para volver a ser el centro de tu propio universo, dejar todas las actitudes y sensaciones negativas lejos de tu vida, hacer que el sol brille dentro de ti, ser resplandeciente y fuente de luz.

Ahora que el sol y el calor invaden nuestras vidas, tenemos que recapacitar todo lo negativo y dejarlos marchar, hacer un control/delete de las situaciones que nos afligen, que nos incomodan, que nos causa ansiedad y estrés. Es hora de invitar a que quien no quiera estar a tu lado que se vaya para siempre, que no quede ahí molestando o dándote migajas de atención como si tú no fueras lo más importante y lo mejor del mundo.

Cambiemos el guardarropa por prendas más ligeras y frescas, y de paso también nuestra actitud ante los problemas, seamos positivos, mantengamos la sonrisa mismo que dentro de nosotros el mundo esté en ruinas y cayendo a trozos, nosotros tenemos que conseguir la fortaleza que necesitamos en nuestro interior, la capacidad de revertir la situaciones contraponedoras y decir: Puedo con ello y voy hacer lo posible para conseguir mi felicidad.

Sé lo difícil que es conseguir salir de momentos en bucle, donde vas y vienes del mismo punto una y otra vez. Crees que estás haciendo lo correcto, te disculpas, corriges posibles errores y zas! Vuelta a lo mismo. 
No te disculpes si crees que estás en lo cierto, no pidas permiso ni perdón se tu sabes porque has tomado determinadas decisiones, si no entienden o no quieren entender tus motivos es problema del otro, no tuyo.  

Vamos aprovechar todas las horas de sol que podamos, no os preocupéis si el amor de vuestras vidas no os hace caso, miraos en el espejo. A la persona que ves allí es a la que tienes que amar verdaderamente y tiene que ser vuestra prioridad máxima, solo a ella debemos explicaciones y cuentas de nuestros actos, no tienes que pedir permiso a nadie para hacer algo con lo que sueñas y se tienes la oportunidad de ser feliz con ello, adelante. 
Tú eres el centro del universo y el amor de tu vida. 


Isabel Silva

domingo, 26 de mayo de 2019

¿Se elige a quien amar?


Estabas en lo cierto. 
Me agarre a la última esperanza que tenía, como naufrago en altamar que sabe al cierto que se va a ahogar. 
No quería que volvieras a marchar, no podía aguantar que volvieras a dejarme, no sabía cómo lidiar con mis sentimientos que quedaban huérfanos. 
Contigo todo era un cielo azul, sin nubes. El mar en calmaría, ponías mi caos en orden, eras aire fresco en los días calurosos. Eras perfecto para mí.

Hace mucho yo había decidido estar en mi atardecer perfecto en soledad. Lo tenía grabado con fuego de dragón en el corazón. Entonces construí una muralla, y me vestí con una armadura impermeable anti-amor. Creí que era invencible y estaba a salvo de "enamorarme". Hasta el día que te conocí. Te fuiste colando en mi atardecer lentamente, poco a poco. Contigo volví a sentir la plenitud del amor. Era irrelevante se sentías lo mismo, tu amistad era suficiente para mi.
Pero te fuiste distanciamos y te fuiste.
Te echaba de menos, te necesitaba, quería volver a intentar y te escribí. Después de mensajes corteses preguntaste: ¿Y si nos acercamos de nuevo al mar? Una segunda oportunidad, fueron tus palabras exactas.
Cada uno en su orilla, propuse. 
Imposible, respondiste.
¿Cómo vamos a evitar las olas? 
Y volvimos a adentramos mar adentro.
Contigo todo era sencillo, las horas volaban, sentía mi alma en plenitud, tú eras mi persona en el mundo, la persona que pensé que no existía, por eso me creía a salvo del amor.

¿Por qué yo? ¿No habías elegido vivir en soledad? Volvieron tus dudas.
¿Se elige a quien amar? Pregunté.
Mi vida era mejor con tus palabras, hacías que la soledad fuera aburrida, me diste un amigo, fuiste una tregua del destino. Te amaba, quería estar a su lado sin esperar nada a cambio.
No pensabas así. Dijiste otra vez adiós.

Me devolviste a mi atardecer solitario. 
Esta vez decidí levantar una torre muy alta, con un foso profundo en la entrada, con puertas de hierro forjadas, donde cicatrizar las heridas y olvidarte.
No te voy a decir que no te he escrito en este tiempo.

Hay un millón de mensajes en borradores sin enviar de: añoranza, tristeza, recuerdos, rabia, soledad, amor, amistad, indignación. Había elegido la soledad, y tú la estropeaste. 



Isabel Silva

lunes, 25 de febrero de 2019

¿Y si le quitamos una piedra?


Había construido un muro con piedras grandes y resistentes, impenetrable. Las mariposas estaría a salvo de cualquier intrusión en su despertar.

Un día apareciste tú.

Caminabas despreocupado cerca del muro, tenías ganas de vivir nuevas aventuras, porqué no probar un camino nuevo, desconocido. ¿Que mal había en ello?

Las mariposas le mirarán con recelo, luego con curiosidad, en otro momento con simpatía, luego una sonrisa.

¿Y si le quitamos una piedra? Preguntaron ¿Que daño nos pondría hacer? Es tan tierno y amable. Confiamos en él, no nos hará daño, confía tú también.

Conseguiste romper el muro y liberar a las mariposas, las piedras esparcidas por el camino, era tan dulce la felicidad, como el algodón de azúcar, también igual de efímera...

Una tarde, las mariposas revoloteaban a tu alrededor, no le interesaba sus aleteos, poquito a poco se fueron muriendo, cayendo golpeadas por tus palabras. Eran tan duras. Tan injustas.

Encontraron un día entre lágrimas los resquicios del muro, reunieron las piedras que quedaban, reunieron otro tanto más y empezaron a reconstruirlo.

Le echaban de menos... Era tan triste la vida sin él, olvidaron las piedras, suspiraron resignadas, se habían enamorado.

Ingenuas...

Le dejaron explorar el muro, le llevaron por sus caminos más hermosos, les enseñaron lo que era un beso de amor, como soñar mirando las estrellas, volar sobre el cielo cuando está nublado, sonreír en una noche de luna, sentir la calidez del mar en el alma.

Entonces, no percibieron que por el camino se les iban rompiendo las alas, más palabras crueles que ellas no percibían, aletearon agonizantes, buscando la protección y el resguardo que les proporcionaba el muro. 

Las horas pasaban y él no volvía, los días se perdían entre dulces recuerdos, el insomnio acompañaba las madrugadas, la tristeza las acompañaban y dolía.

Encontraron las piedras olvidas, se pusieron a construir a toda prisa, las lágrimas ardían, los sollozos acallados, dolidos, no cesaban.

Levantaron una torre, entraron alborotadas, abriendo paso a dentelladas, se escondieron en un rincón oscuro, cerraron la puerta y prometieron abrazadas llorando, jamás volverla a abrir.







Isabel Silva





viernes, 8 de febrero de 2019

El amor infinito


Fuiste...
Lluvia en un día de verano
Viento otoñal que alborota las hojas
Rayo de sol en invierno
Calidez temblorosa en primavera

Fuiste, amor...
El corazón acelerado
La respiración desbocada
El escalofrío en la piel
La sonrisa traviesa, desenfadada

Fuiste...
Desconcierto,
miedo, alegría
locura y fantasía

Fuiste, amor...
El atardecer perfecto
El paseo de la noche en el parque
El beso suave en el despertar
El insomnio que altera la madrugada

Fuiste...
El amor infinito
En el mundo de Morfeo


Isabel Silva


domingo, 25 de noviembre de 2018

¿Y si volvemos a empezar?

Me haré muerta, está vez de verdad...
Fue lo último que te escribí. No sabes bien como me ha dolido escribirte estás palabras, como me dolieron leer las tuyas frías como el Atlántico.

Pienso en eso mirando por la ventana del tren camino a verte. ¿No puedo hacer como todo el mundo y dormir? Sigo pensando en el momento en que nuestros ojos se encuentren. Los míos llenos de tristeza y decepción, los tuyos llenos de rabia. ¿Qué te llevo a odiarme así? ¿Qué te hice?

Las horas pasan...
Entran las dudas, y la certeza de que la decisión  fue la equivocada. No debería estar camino a esa conferencia, no estoy preparada para volver a verlo, no creo que pueda hacerlo. Tengo miedo a mi reacción. Mirarle y que las lágrimas desborden el dolor de mi corazón y salir corriendo. Lejos, muy lejos.

Los recuerdos me asaltan. Dulces momentos por ti olvidados. Nuestras risas compartidas, perder la noción del tiempo hablando, viviendo sueños en un mundo lejano, solo nuestro, donde éramos una sola persona. Nos asustamos. Estoy segura de ello. Nos completábamos las frases, nos adelantábamos a nuestros pensamientos, coincidíamos en casi todo. ¿Como no tener miedo?

Una lágrima baila tan airosa. La aparto con rabia. Sigue otra, otra y otras tantas más. Había sido fácil si el amor hubiera desvanecido, si el amor hubiera muerto de tristeza, si mi corazón hubiera entendido que "para siempre" sólo está presente en los cuentos infantiles. 
No importa cuánto le ame, que le eche de menos todos los días, hasta el último día de mi vida. Tengo que seguir adelante. 

El tren llega a la estación. 
El viento frío revuelve mi pelo dándome la bienvenida. 
Un escalofrío recorre mi cuerpo en una mezcla de emociones contradictorias. 
Respiro profundamente. 
¿Y si volvemos a empezar? 


Isabel Silva


Este #relatosReencuentro participa en la iniciativa convocado por @divagacionistas










jueves, 4 de octubre de 2018

Dime corazón...



Dime corazón...
¿Cuándo dejarás de sentir?
¿Cuándo volverás a la normalidad?
¿Cuándo le dejarás de querer?

Te repito una y mil veces que él no te quiere,
No vuelvas a tomar las cosas a la ligera,
Te prohibido volver a querer.
Hagamos un esfuerzo en olvidar, 
en borrar sus huellas en nuestra piel.
Desdibuja su sonrisa 
y su miranda profunda.


Dime corazón...
¿Cuándo dejarás de sufrir?
¿Cuándo le dejarás de querer?

Por supuesto que sé, 
que te he vuelto a preguntar.
No me respondas con evasivas.
Que no piensas hacerlo. 
El olvido no entra en tus planes,
Es mejor que me acostumbre, 
tú siempre le vas a querer.

Dime corazón...
¿Cuándo lo harás?
¿Cuándo le dejarás de amar?
¿Cuándo me dejarás olvidar?

Necesito, corazón,
necesito dejar de amarlo.

Dime entonces corazón...
¿Cuándo piensas borrar su nombre?
Escribirlo con letras ininteligibles,
sin colores, rasgúñalo ahora.
Olvida sus ojos dulces de castañas en otoño.

Dime corazón, dime...
¿Cuándo me devolverás el control? 



Isabel Silva





lunes, 6 de agosto de 2018

Tú nombre a la mar...






Escribo tu nombre en un trozo de papel azul.
Azul del mar inmenso en un día precioso de verano.

Escribo con mi mejor letra.
Colmada de amor. 
Con la soledad ambiciosa que busco sentir.

Escribo tu nombre en una hoja perfumada de tristeza.

Escribo por última vez, con todo el amor que emerge en mis ojos.

Escribo tu nombre con mi mejor caligrafía, en letras azules, impregnadas con tus últimas palabras: "No sé si hablaremos cuando acabe el verano."


Por última vez, rebosante de un dolor conocido, escribo tu nombre, con letras azules.

Azules como el mar de verano.

En la orilla, con el trozo de papel en la mano,

Tú nombre a la mar...





Isabel Silva

lunes, 18 de junio de 2018

Un día quizás...

Tuvimos nuestra "despedida perfecta" el verano pasado...
La dosis perfecta de " perdónames mutuos", "Yo no fue", "Eres tú la que..", " No, tú dijiste que", " La culpa es toda mía, eres adorable, y siempre te voy a querer niño."
El problema es que yo aún no estaba preparada para decirte adiós... La realidad esa dolía, no soportaba volver a la otra vida. Tú no estarías, no te podría hablar, no sentiría más tu risa desde el otro lado de la pantalla. La sensación de pérdida era angustiante. 
Volvimos a hablar y una vez más a despedirnos. Intenté, de verdad que lo intenté, pero los recuerdos, la nostalgia, mi corazón enamorado me hicieron volver a buscarte. Esta vez la despedida no fue tan amistosa. Frialdad, nada de empatía, dolor, una montaña rusa de emociones confusas, un corazón roto, la esperanza perdida. ¿Ni amigos podemos ser?
Te añoraba, sentí tanto desconsuelo, indignación ¿Donde quedaron aquellos momentos nuestros? Me refugie en los libros y los personajes se llaman como tú, necesite ayuda en un curso online y el encargado del curso tenía tu nombre, aquel fotógrafo, el tipo esperando en la charcutería, me sobresalté tanto que él miró para mí con curiosidad. Tu nombre no dejaba que te olvidará.
Otra recaída mía. "Te echo de menos, muchísimo." Dijiste algo de segundas oportunidades, de ser capaces de aceptar las decisiones del otro, ser capaces de desearnos lo mejor en el caso de ruptura. Tantas señales claras. Tantas evidencias. En lo único que me fijé fue en "segundas oportunidades", lo demás lo pasé por alto. Adelantabas acontecimientos, una despedida anticipada, un adiós decidido, enmascarado de esperanza.
Creía en las segundas oportunidades, no en la que me dabas tú a mí, pero en la que estaba dispuesta a darnos, acercarnos como antes, ser algo sin ser más siendo, estar distante y al mismo tiempo tan cercanos, en nuestra habitación, pintada con nuestros colores. Solo nuestra.
Entonces... Calibraste bien las palabras. La dosis exacta de frialdad.  Directo, dicho con tanta suavidad. Herida mortal.
Las mariposas abrirán paso a dentelladas al corazón, guardando nuestros recuerdos, la intensidad de tu mirada oscura, tu encantadora sonrisa que me desconcierta, y que me quedo grabada de aquel único momento de realidad.
Te pusieron en rincón protegido donde ellas no te pudiera buscar.
Cerraron todas las salidas.
Un día quizás... Por ahora es un adiós, sin adiós.


Este relato participa en #relatosDespedidas convocado por @divagacionistas

Isabel Silva


viernes, 30 de marzo de 2018

Almendras amargas y literatura.

"Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados." Así empieza El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. 

¿Que hace de las almendras amargas personaje del libro?

Las almendras amargas son tóxicas contiene un compuesto químico llamado amigdalina: C20H27NO11 cuando la mezclamos con nuestra saliva se descompone en tres sustancias: la glucosa (C6H12O6), el benzaldehído (C7H6O) y del ácido cianhídrico (HCN) que produce el cianuro, un famoso veneno y es por esa razón que son citadas en el libro de García Márquez.

La amigdalina está presente en los almendros como una defensa de la planta, que sirven para que los depredadores no ingieran las semillas y pongan en peligro la supervivencia de la especie, ya que las almendras dulces no dispone de dicho dispositivo de defensa y ese se encuentra en los almendros silvestres. Las almendras dulces verdes, también contiene una pequeña cantidad de amigdalina.

En dosis bajas la ingesta de las almendras amargas producen náuseas, trastornos respiratorios y hipotermia. Con una dosis alta (20 almendras amargas) en un adulto produce asfixia y es letal. Pero no debemos nos asustar ni dejar de consumir almendras, las que encontramos en el mercado son las almendras dulces, ricas y deliciosas. Puede que alguna almendra amarga se "cuele" en algún paquete pero por lo general el sabor amargo y desagradable del benzaldehído nos hacen rechazarlas y decir: ¡puaaaj! y las desechamos de inmediato.

"Aunque el aire de la ventana había purificado el ámbito, aún quedaba para quien supiera identificarlo el rescoldo tibio de los amores sin ventura de las almendras amargas." García Márquez


En cuanto escribo voy mordisqueando una almendrita por aquí, otra por allá con Gabriel de compañía..


Isabel Silva




Esta entrada participa en la LXVII edición del Carnaval de Química. Holmio. Alojada en el blog descubrirlaquimica2@descubrequimica:



 

jueves, 8 de marzo de 2018

No, no sirvo.


- El scanner no funciona, no consigo ver el precio del queso.
- No sirves ni para cajera. 

La próxima vez que te quemes y necesites una enfermera 24hs, que despierte para medicarte, que te cambie las curas y que este pendiente de ti, recuerda: no sirvo para enfermera.

Cuando empiece la campaña de Hacienda, y te toque hacerla, y me digas: nos toca hacer la Declaración, aquí están los papeles, ponte con el programa, haz los cálculos, pide cita y dime el día, que sea por la mañana, temprano. Recuerda: no sirvo para contable, ni administrativa, ni secretaria.

Cuando tengas unos de tus bajones, y empieces a odiar el mundo, y me vengas a decir lo mucho que haces, y nada sale como esperas, que sí la vida, que sí el trabajo, que sí yo... recuerda: no soy psicóloga, para eso de verdad que no sirvo. Y me lo dijiste: no sirves para psicóloga, recuerda.   

En tus ataques de alergia, cuando hay que ventilar, limpiar, casi volver la casa estéril, estornudando sin parar, recuerda: no sirvo para señora de la limpieza.

Se pregunto se has comido bien, se has dormido, como llevas el día, que te cuides, no duermas tarde, atiende a lo que estás haciendo, que tenga en cuenta tus prioridades. Y me digas: "No me digas lo que tengo o no que hacer, no eres mi madre." Recuerda. No, no soy tú madre, soy la madre de tu hija, y para eso, para ti, tampoco sirvo.

Cuando invites a alguien a comer en casa, y me lleve horas en planificar el menú, otras tantas cocinando y te sientes a oír los elogios a mí comida, y sonrías satisfecho, recuerda que me dijiste que para eso tampoco sirvo, mejor me dedique a otra cosa. 

En las conversaciones sobre vinos, que estés presumiendo de tus conocimientos sobre uvas, envejecimiento y tipo de crianza, y me mires tan contento, recuerda que cuando vamos a comprar un vino, y atienda a mis explicaciones para después presumir, tú me preguntas: "¿Desde cuándo entiendes tú de vinos? Tampoco sirvo para summelier, ni enóloga, ni analista físicoquímica. No sirvo. No, para nada.

¡¡Con la tecnología entonces!! ¡¡Puffff!!! "La impresora no funciona." "Busca un móvil para mí con esas características." "¿Qué le pasa al ordenador que no va?" "No cómo funciona la lavadora nueva." "Mira mi pendrive no funciona." No, no sirvo. No me preguntes.

"¿Me acompañas a comprar ropa?" "¿Que me pongo para ir a la cena de la empresa?" "¿Este pantalón me queda bien?" No soy personal shopper. No sirvo.


En lo viajes, cuando haga las rutas, pase horas buscando los recorridos más cortos, pesquisando en Maps, y tomando apuntes, indicando el camino como la buena copiloto que soy, recuerda: no me tomes por idiota cuando legue al destino y te diga que cojas la rotonda por fuera y pases de largo, en la dirección equivocada. "Ni para decidir una dirección sirves." La próxima vez, recuerda.

En el tráfico cuando me mandes mirar si viene coches nosededonde, te corrijas las señalizaciones, te encuentre un sitio para aparcar y que reduzcas la velocidad en los pasos de peatones, recuerda: que no te diga lo que tienes que hacer, que no sé conducir, no tengo carnet, no tengo porque saber ni entender de leyes de tráfico, no sirvo. 

"Mira mí contrato nuevo, ¿lo firmo o no?" "Le mi finiquito ¿a ver qué te parece?" "Busca en mi convenio, ve se ha cambiado algo." "¿Puedes llamar y arreglar ese problema para mí o ir allí directamente?" "¿Te crees abogada?"

No, no sirvo para nada. 

Isabel Silva







miércoles, 21 de febrero de 2018

La próxima vez..

Cuando te acerques a alguien, ten cuidado. Tú no sabes su historia, ni lo que ha vivido/sufrido, tampoco la importancia que te dará a ti, o si dejarás huella en su vida.
Puede que para ti sea solo un descubrimiento nuevo, una experiencia para vivir y olvidar. Puede que cuando decidas valorar todos los momentos y las palabras dichas te des cuenta que no es lo que quieres, y le romperás el corazón.
No sabes si esa persona creerá en ti totalmente, confiará y bajará la guardia, y hará cosas que jamás había imaginado posibles hacerlas, decidirá no pensar si es correcto o no, disfrutar y vivir una experiencia nueva e impensable. 
Te sentirás evaluado, estudiado, agobiado. No sabrás administrar los sentimientos ajenos, que fuiste despertando día-a-día. Los tuyos, puede que sí estén controlados, saldrás ileso, sin rascuño. Preferirás creer que dichos sentimientos son falsos, nadie puede enamorarse así, sin conocerse, sin verse, amándose en la distancia, sin saber quien es de verdad la otra persona. Te mantendrás alejado o te irás yendo alejando, sin saber bien si vas a poder, si vas a llegar a extrañar, a echarla de menos, vas a decir lo mejor para ti. Serás injusto, extremadamente injusto.
Partirás su corazón, harás que jamás vuelva a confiar en la gentileza, las excusas que darás serán vacías, solo palabras, dichas para paliar. No las digas. No sirven. Harás más daño.
Ten cuidado. Jamás sabrás lo que vas a ser para la otra persona. Quién sabe una bocanada de aire fresco, un escape a su rutina, algo de ayuda en un momento difícil, un sortilegio de la vida que la transforma, la alegra. Puede que seas luz en un día gris, algo de frescor en un día de calor. 
Sabes, seguramente no te este buscando, ni imagina que le hace falta hablar con alguien, y lo peor y más terrible de todo es que le gustará, esperará ese momento del día con ansiedad, con una sensación desconocida, le dará miedo, intentará aclarar las ideas en su cabeza, no entenderá nada, ni las emociones, ni las sensaciones, ni que fuera posible cometer una insensatez, cree tenerlo todo controlado.
No sabrás el tamaño del vacío que dejarás cuando decidas marchar de su vida, cuando tu tiempo sea escaso (supuestamente), cuando ya no te emocione y no te cause satisfacción, cuando te des cuenta que fue apenas una sensación efímera, fugaz. Ya no te dice nada, no te produce nada más, para ti fue una experiencia, un descubrir nuevo, una lluvia de verano, que no te afecto en lo más mínimo, solo fue la ansiedad del momento, que disfrutaste hasta que se torno rutina, perdiste el interés inicial, dejo de ser novedad, como un crío que se cansa del juguete nuevo. Ten cuidado..
 Personas diferentes, con sentimientos diferentes. En una quedará el dolor, la decepción, la nostalgia, las ganas de seguir caminado juntos mismo que sea imposible, la añoranza de las tardes de risa, te echará de menos y tú ni siquiera la recordarás, será un libro olvidado, inacabado, al que perdiste el hilo de la historia, lo dejarás atrás, en un rincón.
Ten cuidado, jamás sabrás quién se enamorará de tu sonrisa o peor de una palabra amiga..


Isabel Silva